viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo de la Pasión del Señor. Rojo.

PRIMERA LECTURA

Is 52, 13—53, 12

Lectura del libro del profeta Isaías.

Sí, mi servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apa- riencia no era más la de un ser humano, así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Des- preciado, desechado por los hombres, abru- mado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquida- des. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arran- cado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo. Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.

Palabra de Dios.



SALMO

Sal 30, 2. 6. 12-13. 15-17. 25

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí. Como un muerto, he caído en el olvido, me he convertido en una cosa inútil.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus ma- nos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen.

Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.



SEGUNDA LECTURA

Heb 4, 14-16; 5, 7-9

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a Aquél que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió, por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios.



Comentario

Jesús conoce todas nuestras flaquezas. Sabe de toda la debilidad humana. Por eso puede compadecerse y hacerse solidario con cualquier tipo de situación. Esto es lo que nos da confianza para acercarnos a él. Él que conoció el dolor ¿cómo no va a comprender nuestros dolores? Dejemos hoy nuestros pesares junto a la cruz.



EVANGELIO

Jn 18, 1-19, 42

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

C. Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar un huerto y allí entró con ellos. Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los Sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó:

"¿A quién buscan?".

C. Le respondieron:

S. "A Jesús, el Nazareno".

C. Él les dijo:

"Soy yo".

C. Judas, el que lo entregaba estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: "Soy yo", ellos retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó nuevamente:

"¿A quién buscan?".

C. Le dijeron:

S. "A Jesús, el Nazareno".

C. Jesús repitió:

? "Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan".

C. Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me confiaste". Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco. Jesús dijo a Simón Pedro:

"Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?".

C. El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron. Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo".

C. Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice, mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:

S. "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?".

C. Él le respondió:

S. "No lo soy" .

C. Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús le respondió:

"He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho".

C. Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole:

S. "¿Así respondes al Sumo Sacerdote?".

C. Jesús le respondió:

"Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?".

C. Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás. Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron:

S. "¿No eres tú también uno de sus discípulos?".

C. Él lo negó y dijo:

S. "No lo soy".

c. Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquél al que Pedro había cortado la oreja, insistió:

S. "¿Acaso no te vi con él en la huerta?".

C. Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.

C. Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. Pilato salió adonde estaban ellos y les preguntó:

S. "¿Qué acusación traen contra este hombre?".

C. Ellos respondieron:

S. "Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado".

C. Pilato les dijo:

S. "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la ley que tienen".

C. Los judíos le dijeron:

? "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie".

C. Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?".

C. Jesús le respondió:

"¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?".

C. Pilato replicó:

S. "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?".

C. Jesús respondió:

? "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí".

C. Pilato le dijo:

S. "¿Entonces tú eres rey?".

C. Jesús respondió:

"Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz".

C. Pilato le preguntó:

S. "¿Qué es la verdad?".

C. Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo:

S. "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?".

C. Ellos comenzaron a gritar, diciendo:

S. "¡A él no, a Barrabás!".

C. Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto púrpura, y acercándose, le decían:

S. "¡Salud, rey de los judíos!".

C. Y lo abofeteaban. Pilato volvió a salir y les dijo:

S. "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena".

C. Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto púrpura. Pilato les dijo:

S. "¡Aquí tienen al hombre!".

C. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron:

S. "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!".

C. Pilato les dijo:

S. "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo".

C. Los judíos respondieron:

S. "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios".

C. Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía. Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús:

S. "¿De dónde eres tú?".

C. Pero Jesús no le respondió nada. Pilato le dijo:

S. "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?".

C. Jesús le respondió:

? "Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si esta ocasión no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".

C. Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban:

S. "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César".

C. Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado "el Empedrado", en hebreo, "Gábata". Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos:

S. "Aquí tienen a su rey".

C. Ellos vociferaban:

S. "¡Sácalo! ¡Sácalo! ¡Crucifícalo!".

C. Pilato les dijo:

S. "¿Voy a crucificar a su rey?".

C. Los sumos sacerdotes respondieron:

S. "No tenemos otro rey que el César".

C. Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.

Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota". Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio. Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la colocó sobre la cruz.

Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

S. "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'".

C. Pilato respondió:

S. "Lo escrito, escrito está".

C. Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí:

S. "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca".

C. Así se cumplió la Escritura que dice: "Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica". Esto fue lo que hicieron los soldados.

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo:

"Mujer, aquí tienes a tu hijo".

C. Luego dijo al discípulo:

"Aquí tienes a tu madre".

C. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya.

Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo:

"Tengo sed".

C. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús:

"Todo se ha cumplido".

C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

C. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: "No le quebrarán ninguno de sus huesos". Y otro pasaje de la Escritura, dice: "Verán al que ellos mismos traspasaron".

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús ?pero secretamente, por temor a los judíos? pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo. Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde lo crucificaron, había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado. Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Palabra del Señor.



Comentario

"Los cuatro evangelios mencionan que un cartel que proclama a Jesús como "Rey de los judíos" fue clavado en la cruz. Pilato ya había presentado a Jesús a su pueblo como rey, sólo para que lo rechazaran. Ahora, en todos los idiomas importantes del imperio: hebreo, latín y griego, Pilato reafirma el reinado de Jesús y lo hace con precisión legal romana. A pesar de la objeción de los principales sacerdotes, el representante mayor del poder sobre la tierra ha certificado que Jesús es rey para que cualquier transeúnte pueda verlo. Jesús reina victorioso desde la cruz con el control de todo lo que sucede. Podemos ver que el sufrimiento y el mal no tienen poder real sobre el Hijo de Dios o sobre aquellos a quienes él permite hacerse hijos de Dios" (Raymond Brown, Un Cristo crucificado en Semana Santa, Ed. San Pablo).

jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo. Blanco.Is 61, 1-3. 6. 8-9Lectura del libro de Isaías.El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo, a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza. Y ustedes serán llamados "Sacerdotes del Señor?�, se les dirá "Ministros de nuestro Dios?�. Les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna. Su descendencia será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.Palabra de Dios.El Ungido tiene la misión de transformar la realidad en beneficio de los más necesitados: pobres, heridos, ciegos, prisioneros. Cada hombre y cada mujer que sufre debe ser destinatario privilegiado de las acciones y las palabras del Ungido. Esa es también la opción de quienes lo seguimos.


SALMO

Sal 88, 21-22. 25. 27

R. Cantaré eternamente tu amor, Señor.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora?�. R.
Apoc 1, 4-8Lectura del libro del Apocalipsis.Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Aquel que es, que era y que viene, y de los siete espíritus que están delante de su trono, y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén. Él viene entre las nubes y todos lo verán, aun aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.Palabra de Dios.El ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes. Participar del carácter sacerdotal de Cristo es realizar la acción de consagrar, es decir, hacer sagrada la vida. Unidos a Cristo por el bautismo, hacemos de toda nuestra vida una ofrenda y entrega consagrada al Padre.


EVANGELIO

Lc 4, 16-21
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor?�. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír?�.
Palabra del Señor.


Comentario

"El discurso de Jesús en la sinagoga de Nazaret tiene una dimensión social muy relevante, que se extiende a todo su evangelio. Cuando Dios quiso mostrarse como Padre para Israel, lo salvó de la esclavitud; cuando quiso mostrar su rostro misericordioso en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, Profeta y Mesías, le dio el poder de su Espíritu para aliviar el sufrimiento humano. El mensaje de Lucas se convierte así en mensaje de esperanza para los que sufren: nadie que verdaderamente pertenezca al Reino puede despreocuparse de sus hermanos?� (C. Mora Paz y A. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Ed. Verbo Divino).

miércoles, 4 de abril de 2012

Miércoles Santo. Misa del día. Morado.

LECTURA

Is 50, 4-9

Lectura del libro de Isaías.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?

Palabra de Dios.



Comentario

¿Quién saldrá en defensa del servidor de Dios? Los enemigos se han confabulado contra él, y despliegan violencia e injusticia. El servidor sabe que su única defensa está en Dios. Dios lo asistirá.



SALMO

Sal 68, 8-10. 21-22. 31. 33-34

R. ¡Señor, Dios mío, por tu gran amor, respóndeme!

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre. R.

Así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias; que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R.



EVANGELIO

Mt 26, 14-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?" y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". Él respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". Él respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.

Palabra del Señor.



Comentario

La muerte de Jesús ocurrirá en el contexto de la celebración de la Pascua judía. Este pasaje nos habla de los panes ácimos, el cordero, la cena y la casa. La Pascua judía (Pesaj) es una comida alegre y familiar, un ritual de comunión. En ese contexto de fiesta y en ese clima de unión, Judas se movió traicionando a Jesús. También en esto Jesús fue solidario con los pesares humanos: conoció el sinsabor de la traición.

martes, 3 de abril de 2012

Martes Santo. Misa del día. Morado.

LECTURA

Is 49, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: "Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré". Pero yo dije: "En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra".

Palabra de Dios.



Comentario

Dios ha confiado su palabra al servidor. Esa palabra que será como "espada afilada", para penetrar y discernir. Muchos no quisieron escuchar esa palabra, y por eso buscaron la forma de eliminar al servidor. Pero Dios lo asistió, e hizo de él, luz para todos los pueblos.



SALMO

Sal 70, 1-6. 15. 17

R. Mi boca anunciará tu salvación, Señor.

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el vientre materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.



EVANGELIO

Jn 13, 21-33. 36-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno de ellos ?el discípulo al que Jesús amaba? estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere". Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?". Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer". Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'". Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás". Pedro le preguntó: "¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".

Palabra del Señor.



Comentario

Tanto Simón Pedro, como Judas, como el discípulo amado, pertenecían al círculo más íntimo de Jesús. Y cada uno de ellos respondió a esta intimidad y a esta confianza de modo diverso. El discípulo amado actuó con libertad, franqueza y cercanía. Simón Pedro primero no se animó a preguntar y después habló de más. Y Judas, sin decir palabra, lo traicionó. Estos textos nos llevan a reflexionar sobre nuestro modo de ser discípulos, particularmente en los momentos que requieren mayor compromiso.

lunes, 2 de abril de 2012

Lunes Santo. Misa del día. Morado.

LECTURA

Is 42, 1-7

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: "Éste es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella. Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas".

Palabra de Dios.



Comentario

"Alianza del pueblo y luz de las naciones". El servidor de Dios tiene una misión para cumplir con el pueblo al cual pertenece, Israel, y con toda la humanidad. Fiel a esa misión vivió Jesús todo su ministerio. Y ratificará su fidelidad también en el último momento, el momento de su entrega en la cruz.



SALMO

Sal 26, 1-3. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron. R.

Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor, en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.



EVANGELIO

Jn 12, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: "¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?". Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre". Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

Palabra del Señor.



Comentario

En Betania, María se anticipa a develar el sentido de la muerte de Jesús. Lo que debía ocurrir en la sepultura, ella lo realiza en el marco de una comida entre amigos, con un perfume cuyo olor inunda la casa. La muerte de Jesús es puro amor, derramado abundantemente como ese perfume, impregnando completamente a los amigos y amigas que comparten la mesa en comunión, llenando la casa-iglesia. Que nos perfume también a no-sotros este derroche de amor.

domingo, 1 de abril de 2012

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. Rojo.

LECTURA

Is 50, 4-7

Lectura del libro de Isaías.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Palabra de Dios.



Comentario

Con el oído abierto a la voluntad de Dios, así vive el servidor. Mientras tanto, otros tienen los oídos cerrados y se niegan ante el plan de Dios. Por eso insultan, golpean y maltratan al servidor. Es el momento de confiarse totalmente en Dios, de afianzarse en él, para resurgir.



SALMO

Sal 21, 8-9. 17-20. 23-24

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: "Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto". R.

Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos. R.

Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: "Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel". R.



EVANGELIO

Mc 14, 1-15, 47

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

C. Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Ácimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte. Porque decían:

S. "No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo".

C. Mientras Jesús estaba en Betania, comiendo en casa de Simón el leproso, llegó una mujer con un frasco lleno de un valioso perfume de nardo puro, y rompiendo el frasco, derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Entonces algunos de los que estaban allí se indignaron y comentaban entre sí:

S. "¿Para qué este derroche de perfume? Se hubiera podido vender por más de trescientos denarios para repartir el dinero entre los pobres".

C. Y la criticaban. Pero Jesús dijo:

? "Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo. A los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden hacerles el bien cuando quieran, pero a mí no me tendrán siempre. Ella hizo lo que podía; ungió mi cuerpo anticipadamente para la sepultura. Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo".

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, fue a ver a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, ellos se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba una ocasión propicia para entregarlo.

C. El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús:

S. "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?".

c. Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:

? "Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?". Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario".

C. Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

C. Al atardecer, Jesús llegó con los Doce. Y mientras estaban comiendo, dijo:

? "Les aseguro que uno de ustedes me entregará, uno que come conmigo".

C. Ellos se entristecieron y comenzaron a preguntarle, uno tras otro:

S. "¿Seré yo?".

C. Él les respondió:

? "Es uno de los Doce, uno que se sirve de la misma fuente que yo. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".

C. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

? "Tomen, esto es mi Cuerpo".

C. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo:

? "Ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".

C. Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. Y Jesús les dijo:

? "Todos ustedes se van a escandalizar, porque dice la Escritura: 'Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas'. Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".

C. Pedro le dijo:

? "Aunque todos se escandalicen, yo no me escandalizaré".

C. Jesús le respondió:

? "Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me habrás negado tres veces".

C. Pero él insistía:

? "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré".

C. Y todos decían lo mismo.

C. Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos:

? "Quédense aquí, mientras yo voy a orar".

C. Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse. Entonces les dijo:

"Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando".

C. Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora. Y decía:

"Abbá ?Padre? todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".

C. Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro:

? "Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora? Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

C. Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras. Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle. Volvió por tercera vez y les dijo:

? "Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".

C. Jesús estaba hablando todavía, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado esta señal:

S. "Es aquél a quien voy a besar. Deténganlo y llévenlo bien custodiado".

C. Apenas llegó, se le acercó y le dijo:

S. "Maestro".

C. Y lo besó. Los otros se abalanzaron sobre él y lo arrestaron. Uno de los que estaban allí sacó la espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. Jesús les dijo:

? "Como si fuera un bandido, han salido a arrestarme con espadas y palos. Todos los días estaba entre ustedes enseñando en el Templo y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras".

C. Entonces todos lo abandonaron y huyeron. Lo seguía un joven, envuelto solamente con una sábana, y lo sujetaron; pero él, dejando la sábana, se escapó desnudo.

C. Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y allí se reunieron todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas. Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con los servidores, calentándose junto al fuego. Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un testimonio contra Jesús, para poder condenarlo a muerte, pero no lo encontraban. Porque se presentaron muchos con falsas acusaciones contra él, pero sus testimonios no concordaban. Algunos declaraban falsamente contra Jesús:

S. "Nosotros lo hemos oído decir: 'Yo destruiré este Templo hecho por la mano del hombre, y en tres días volveré a construir otro que no será hecho por la mano del hombre'".

C. Pero tampoco en esto concordaban sus declaraciones. El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie ante la asamblea, interrogó a Jesús:

S. "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?".

C. Él permanecía en silencio y no respondía nada. El Sumo Sacerdote lo interrogó nuevamente:

S. "¿Eres el Mesías, el Hijo del Dios bendito?".

C. Jesús respondió:

? "Sí, yo lo soy: y ustedes verán 'al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo'".

C. Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó:

S. "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?".

C. Y todos sentenciaron que merecía la muerte. Después algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole el rostro, lo golpeaban, mientras le decían:

S. "¡Profetiza!".

C. Y también los servidores le daban bofetadas.

C. Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo:

S. "Tú también estabas con Jesús, el Nazareno".

C. Él lo negó, diciendo:

S. "No sé nada; no entiendo de qué estás hablando".

C. Luego salió al vestíbulo y en ese momento cantó el gallo. La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes:

S. "Éste es uno de ellos".

C. Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro:

S. "Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo".

C. Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando. En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: "Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces". Y se puso a llorar.

C. En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Éste lo interrogó:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?".

C. Jesús le respondió:

? "Tú lo dices".

C. Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él. Pilato lo interrogó nuevamente:

S. "¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!".

C. Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato. En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición. La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado. Pilato les dijo:

S. "¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?".

C. Él sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. Pilato continuó diciendo:

S. "¿Qué quieren que haga, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?".

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. "¡Crucifícalo!".

C. Pilato les dijo:

S. "¿Qué mal ha hecho?".

C. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte:

S. "¡Crucifícalo!".

C. Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

C. Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo:

S. "¡Salud, rey de los judíos!".

C. Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.

C. Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús. Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: "lugar del Cráneo". Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. Después lo crucificaron. Los soldados "se repartieron sus vestiduras, sorteándolas" para ver qué le tocaba a cada uno. Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron. La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos". Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

C. Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían:

S. "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, sálvate a ti mismo y baja de la cruz!".

C. De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí:

S. "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!".

C. También lo insultaban los que habían sido crucificados con él.

C. Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz:

"Eloi, Eloi, lemá sabactaní".

C. Que significa:

? "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".

C. Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron:

S. "Está llamando a Elías".

C. Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo:

S. "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo".

C. Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró.

C. El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó:

S. "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!".

C. Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.

C. Era día de Preparación, es decir, vísperas de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea ?miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios? tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Éste compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.

Palabra del Señor.



Comentario

El relato de la Pasión según san Marcos tiene la particularidad de poner en evidencia los aspectos humanos de la entrega de Jesús. Como cualquier hombre sin poder ni influencias, como un pobre que no tiene ni contactos ni recursos frente a la ley, Jesús sufre todas las injusticias. Su "juicio" ya estaba resuelto de antemano, y se manipuló a la masa de gente para que pidiera la condena. Los encargados de vigilarlo lo torturaron y se abusaron de su situación, le quitaron lo poco que tenía encima y hasta último momento se burlaron de sus palabras. Así, despojado de todo, padeciendo lo mismo que los pobres y los inocentes han padecido a lo largo de la historia, así murió Jesús, hermanado con todos los hombres y mujeres que padecen dolor e injusticia.

Gracias por tu visita!!!