jueves, 7 de abril de 2011

De la feria. Morado.

Juan Bautista pertenecía a una familia noble, de la cual heredó una cuantiosa hacienda. Ordenado sacerdote, descubrió su vocación de educador. Vendió sus bienes, renunció a los privilegios que le daba el sacerdocio y, junto con un grupo de laicos, comenzó a dar instrucción a los niños pobres. Así nació la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en el año 1684. La congregación se extendió rápidamente, si bien tuvo mucha oposición, tanto por sus métodos de enseñanza como así también por contrarrestar con su estilo de vida que llevaban otras instituciones eclesiásticas. Lasalle es el patrono de los maestros de escuela.

LECTURA

Éx 32, 7-14

Lectura del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: 'Éste es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto'". Luego le siguió diciendo: "Ya veo que éste es un pueblo obstinado. Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación". Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: "¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que Tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa? ¿Por qué tendrán que decir los egipcios: 'Él los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra'? Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: 'Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia'". Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

Palabra de Dios.



Comentario

En el largo camino de la historia de salvación, Dios ya ha conocido lo que es nuestra infidelidad: cuando escuchamos otras voces, seguimos otras palabras y nos vamos con los ídolos. Y él, que es misericordioso, vuelve a llamarnos para darnos vida con su Palabra.



SALMO

Sal 105, 19-23

R. ¡Acuérdate de tus promesas, Señor!

En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.



EVANGELIO

Jn 5, 31-47

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: "Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre´, y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ése sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que viene del único Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?".

Palabra del Señor.



Comentario

Continúa el discurso sobre la palabra que leíamos ayer. Jesús se dirige a los que se dedican a investigar las sagradas escrituras. En ese grupo también estamos nosotros que, día tras día, con las lecturas de la Misa, procuramos escuchar la voz de Dios. Las Sagradas Escrituras nos exhortan a tener no sólo la disposición intelectual para entender lo que dice, sino la disposición del corazón para que esas escrituras nos lleven al encuentro con Dios. Cada día, cuando leemos y meditamos las lecturas de la Misa, pidamos al Espíritu que nos lleve a la comunión con Dios por medio de su Palabra.

miércoles, 6 de abril de 2011

De la feria. Morado.

LECTURA

Is 49, 8-15

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: "En el tiempo favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí. Yo te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas, para decir a los cautivos: '¡Salgan!', y a los que están en las tinieblas: '¡Manifiéstense!'. Ellos se apacentarán a lo largo de los caminos, tendrán sus pastizales hasta en las cumbres desiertas. No tendrán hambre, ni sufrirán sed, el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua. De todas mis montañas yo haré un camino y mis senderos serán nivelados. Sí, ahí vienen de lejos, unos del norte y del oeste, y otros, del país de Siním. ¡Griten de alegría, cielos, regocíjate, tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela a su Pueblo y se compadece de sus pobres! Sión decía: 'El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí'. ¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, Yo no te olvidaré!".

Palabra de Dios.



Comentario

Dios quiere hacer una gran transformación. De lo seco a lo fértil, de la opresión a la libertad, de las tinieblas a la luz, de la dispersión a la unidad, del hambre y la sed a la saciedad, de lo arduo a lo llano, de la tristeza al consuelo. ¡Exultemos con cantos de alegría! Nuestro buen Dios quiere darnos la vida en plenitud.



SALMO

Sal 144, 8-9. 13-14. 17-18

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. R.

El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquéllos que lo invocan de verdad. R.



EVANGELIO

Jn 5, 17-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: "Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo". Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre. Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: "Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados. Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere. Porque el Padre no juzga a nadie: Él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió. Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en Aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida. Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán. Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, del mismo modo ha concedido a su Hijo tener la vida en sí mismo, y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre. No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio. Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió".

Palabra del Señor.



Comentario

"Los que oigan la voz del Hijo vivirán". Nosotros podemos dar testimonio de que esto es verdad. Por la Palabra del Hijo de Dios, nuestra existencia ha sido renovada, nuestro ser, plenificado. La Palabra ha transformado lo que en nosotros era pecado y muerte. Este tiempo de Cuaresma, como tiempo de reflexión y recogimiento, es un momento ideal para acercarnos más asidua y profundamente a la palabra de vida, vida que ya hoy gozamos y que un día se manifestará plenamente en la resurrección.

martes, 5 de abril de 2011

De la feria. Morado.

Vicente ingresó en la Orden de los Predicadores (dominicos) en el año 1367, y se destacó como teólogo, escritor y consejero. A los 48 años, tuvo una visión por la cual se sintió llamado a salir como predicador, a recorrer toda Europa. Así lo hizo, y predicaba en las calles, las plazas y los mercados, exhortando a la conversión.

LECTURA

Ez 40, 1-3; 47, 1-9. 12

Lectura de la profecía de Ezequiel.

La mano del Señor descendió sobre mí y me llevó a la tierra de Israel. Allí vi a un hombre que por su aspecto parecía de bronce. El hombre me llevó a la entrada de la Casa del Señor y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. El hombre me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente. Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio".

Palabra de Dios.



Comentario

Esta agua viene con fuerza y vida. Y sana todo a su paso. Es un agua fecunda, que bulle de peces y hace fructificar los árboles. Así de generosa es la gracia de Dios que plenifica nuestra vida.



SALMO

Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9

R. ¡El Señor está con nosotros!

El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. R.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. El Señor está en medio de ella: nunca vacilará. Él la socorrerá al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra. R.



EVANGELIO

Jn 5, 1-3. 5-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo "Betsata", que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos. Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres sanarte?". Él respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina". En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser sanado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla". Él les respondió: "El que me sanó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'". Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina'?". Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido sanado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía". El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado. Él les respondió: "Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo". Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

Palabra del Señor.



Comentario

El agua es símbolo de vida. Y Jesús dijo que, si nos acercamos a él, brotará para nosotros un manantial de vida eterna. Eso fue lo que le pasó a este hombre. No necesitó meterse en la piscina de aguas milagrosas, sino que se "zambulló" en la palabra de Jesús. Y así se puso a caminar. Eso mismo quiere hacer Jesús con nosotros: que dejemos la parálisis y los miedos, que abandonemos la camilla, las muletas, los soportes precarios y nos lancemos a vivir nuestra existencia confiados en él.

lunes, 4 de abril de 2011

De la feria. Morado.

Isidoro ingresó en la vida monástica, fue abad del monasterio y luego obispo de Sevilla durante casi cuarenta años, hasta su muerte en el 636. Fundó un colegio para la formación del clero y de los laicos, y presidió el concilio de Toledo, que dispuso la tolerancia hacia los judíos y ordenó la liturgia hispana. Estudioso de la cultura clásica, dejó varios escritos de relevancia.

LECTURA

Is 65, 17-21

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: "Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria, sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. Ya no habrá allí niños que vivan pocos días ni ancianos que no completen sus años, porque el más joven morirá a los cien años y al que no llegue a esa edad se lo tendrá por maldito. Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos".

Palabra de Dios.



Comentario

¡Cuántos anhelos expresa esta profecía! También nosotros esperamos el día en que no mueran los niños por desnutrición o por las guerras. También nosotros esperamos el día en que cada familia construya la casa donde habitar y el trabajo sea la forma de proveer el sustento. Esta vida en plenitud es lo que queremos. Y es también lo que quiere Dios.



SALMO

Sal 29, 2. 4-6. 11-12. 13

R. ¡Te glorifico, Señor, porque me libraste!

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo, ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.



EVANGELIO

Jn 4, 43-54

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús partió hacia Galilea. Él mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a sanar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen". El funcionario le respondió: "Señor, baja antes que mi hijo se muera". "Vuelve a tu casa, tu hijo vive", le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora se había sentido mejor. "Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre", le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y entonces creyó él y toda su familia. Éste fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

Palabra del Señor.



Comentario

"Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen". El reproche de Jesús se dirige también a nosotros. ¡Cuántos cristianos limitan su fe a pedir prodigios! "Creo ?dicen?, en la medida en que tú, Señor, escuches mi oración, resuelvas mis problemas, hagas los milagros que yo te pida". Sin embargo, todo, en el relato, nos está enseñando cuál es la única fe que merece tal nombre: la que se apoya en la palabra de Jesús, la que llega hasta aceptar su persona. Nadie más que Jesús da vida. Nadie más que él vence la enfermedad y la muerte" (Comentario de la Biblia para la Iniciación Cristiana, Conf. Episcopal Española).

domingo, 3 de abril de 2011

Domingo 4º de Cuaresma. Morado.

LECTURA

1Sam 16, 1. 5-7. 10-13

Lectura del primer libro de Samuel.

El Señor dijo a Samuel: "¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey". Samuel fue, purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido". Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón". Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: "El Señor no ha elegido a ninguno de éstos". Entonces Samuel preguntó a Jesé: "¿Están aquí todos los muchachos?". Él respondió: "Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño". Samuel dijo a Jesé: "Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí". Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque es éste". Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David.

Palabra de Dios.



Comentario

"Dios no mira como mira el hombre". ¿Qué mirada hace falta para reconocer al Ungido de Dios, al Mesías? El profeta miró como lo haríamos nosotros, con nuestros criterios, pensando en las condiciones que podrían llevar al éxito. Y Dios mira de otra manera. Para reconocer, también hoy, al Ungido y la obra que realiza en nombre de Dios, debemos pedir al Espíritu una mirada renovada.



SALMO

Sal 22, 1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.



SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 8-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia. Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente. Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: "Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará".

Palabra de Dios.



Comentario

Jesucristo nos abre los ojos e ilumina nuestra vida, porque él es luz. Por eso, la carta nos exhorta a abandonar el mundo de las tinieblas, donde todo es confusión, y a vivir en la luz, en la transparencia, donde las cosas se presentan abiertamente y donde nada se esconde. Es necesario que muchas cosas salgan a la luz, para poder vivir en la verdad.



EVANGELIO

Jn 9, 1-41

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". "Ni él ni sus padres han pecado ?respondió Jesús?; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de Aquél que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo". Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?". Unos opinaban: "Es el mismo". "No ?respondían otros?, es uno que se le parece". Él decía: "Soy realmente yo". Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". Él respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi". Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". Él respondió: "No lo sé". El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo". Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?". Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?". El hombre respondió: "Es un profeta". Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?". Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta". Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él". Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador". "Yo no sé si es un pecador ?respondió?; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo". Ellos le preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?". Él les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?". Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es éste". El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada". Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?". Él respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?". Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando". Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él. Después Jesús agregó: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven". Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?". Jesús les respondió: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: 'Vemos', su pecado permanece".

Palabra del Señor.



Comentario

Este ciego pudo ver cada vez más claramente. Primero, simplemente veía a "ese hombre llamado Jesús". Pero, a medida que la acción avanzaba, el ciego pasó del ver al reconocer. Su mirada se aclara y se abre a la novedad que ha irrumpido en su vida. Y por eso llega a decir "Creo Señor". Ésta es la Buena Noticia: Jesús, el Ungido de Dios, viene a sanar nuestros ojos y a darnos la mirada limpia y abierta para reconocerlo a él y para mirar las cosas de la vida tal cual son.

sábado, 2 de abril de 2011

De la feria. Morado.

Francisco era un religioso franciscano del siglo XV que optó por la vida como ermitaño y fundó la Orden de los ermitaños de San Francisco, conocidos como mínimos. Se destacó por el amor y la humildad y la austeridad extrema en que desarrolló su vida. Fue muy reconocido por su don de hacer milagros.

LECTURA

Os 6, 1-6

Lectura de la profecía de Oseas.

"Vengan, volvamos al Señor: Él nos ha desgarrado, pero nos sanará; ha golpeado, pero vendará nuestras heridas. Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia. Esforcémonos por conocer al Señor: su aparición es cierta como la aurora. Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra". ¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque el amor de ustedes es como nube matinal, como el rocío que pronto se disipa. Por eso los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz. Porque Yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.

Palabra de Dios.



Comentario

"¿Qué voy a hacer contigo, Efraím? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá?". Nuestro Dios está "enloquecido" de amor. Él insiste en que quiere darnos vida y que vivamos en su amor. Y nosotros seguimos pensando en que lo que él quiere es sacrificio y ritual. Nuestro Dios, que es puro amor, nos llama a encontrarnos con él y con los hermanos y hermanas, practicando la misericordia. Las ofrendas que Dios quiere son las que sostienen la vida del débil y del necesitado.



SALMO

Sal 50, 3-4. 18-21

R. El Señor quiere amor y no sacrificios.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un espíritu contrito, Tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén. Entonces aceptarás los sacrificios rituales: las oblaciones y los holocaustos. R.



EVANGELIO

Lc 18, 9-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús dijo esta parábola: "Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'. Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado".

Palabra del Señor.



Comentario

Contrariamente a lo que ocurría con el escriba de La lectura de ayer, hoy nos encontramos con este fariseo que "se la cree". Su relación con Dios y con los otros no parece estar animada por el amor, sino por la medición: se compara con los otros y cuenta la cantidad de prescripciones que completa. ¡Si hubiera sido capaz de mirarse a sí mismo y mirar a Dios sinceramente! Dios no quiere que nos presentemos ante él para pasarle el parte de nuestras acciones, sino para encontrarnos de corazón.

viernes, 1 de abril de 2011

De la feria. Morado.

LECTURA

Os 14, 2-10

Lectura del profeta Oseas.

Así habla el Señor: Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van a decir y vuelvan al Señor. Díganle: "Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más '¡Dios nuestro!' a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión". Yo los sanaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto. ¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos.

Palabra de Dios.



Comentario

Dios se complace en el amor. No nos pide sacrificios, sólo pide que lo amemos, porque él ama con ternura y dedicación y quiere ocuparse de nosotros y darnos vida. Por eso, tanto en estas palabras del profeta como en las del salmo, nos llama a dejar los falsos amores de los ídolos y volver a encontrarnos con él.



SALMO

Sal 80, 6-11. 14. 17

R. ¡Ojalá escuchemos la voz del Señor!

Oigo una voz desconocida que dice: "Yo quité el peso de tus espaldas y tus manos quedaron libres de la carga. Clamaste en la aflicción, y te salvé. R.

Te respondí oculto entre los truenos, aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá. Oye, pueblo mío, Yo atestiguo contra ti, ¡ojalá me escucharas, Israel! R.

No tendrás ningún dios extraño, no adorarás a ningún dios extranjero: Yo, el Señor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos! Yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre". R.



EVANGELIO

Mc 12, 28-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?". Jesús respondió: "El primero es: 'Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas'. El segundo es: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay otro mandamiento más grande que éstos". El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.



Comentario

Los escribas eran expertos en estudios bíblicos. Y se nota que este escriba había leído la biblia con la mente y el corazón abiertos. ¡Qué alegría habrá sentido este hombre con las palabras de Jesús! Este escriba no estaba lejos del Reino, porque comprendió que el amor a Dios y al prójimo resume toda la enseñanza de la Biblia.

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