lunes, 7 de febrero de 2011

De la feria. Verde.

LECTURA

Gn 1, 1-19

Lectura del libro del Génesis.

Al principio, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el primer día. Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. Dios hizo el firmamento, y éste separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el segundo día. Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla, y árboles frutales que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro".Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el tercer día. Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros ?el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche? y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el cuarto día.

Palabra de Dios.



Comentario

"El relato del Génesis comienza con una referencia temporal: En el principio. Sin embargo, su intención no es decirnos "cuándo" comenzó la creación; es una introducción que nos sugiere que antes no existía nada y que a partir de ese momento empieza todo, incluso el tiempo. No está presente en el autor la idea filosófica de la creación "desde la nada" ni la intención de responder qué existía antes de la creación. Su intención es reconocer que todo lo que existe proviene única y exclusivamente de Dios. No intervienen otros dioses ni elementos cósmicos en la acción creadora: sólo Dios es creador, y todo proviene de él" (José Luis D´Amico, "Y vio Dios que todo era muy bueno", Ed. San Benito).



SALMO

Sal 103, 1-2. 5-7. 10. 12. 24. 35

R. ¡Bendice, alma mía, al Señor!

¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz. Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! R.

El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas; pero tú las amenazaste y huyeron, escaparon ante el fragor de tu trueno. R.

Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.

¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! ¡Bendice al Señor, alma mía! R.



EVANGELIO

Mc 6, 53-56

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después de atravesar el lago, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron allí. Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba. En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban sanos.

Palabra del Señor.



Comentario

¡Con cuánta fe esta gente se acercaba a Jesús! Con la debilidad de sus enfermedades y tormentos llegaban hasta Jesús. Y él no quedaba indiferente, respondía a cada uno con la salud y la salvación. Así también lleguemos nosotros hoy hasta Jesús, con la realidad de nuestra vida frágil, y él sanará toda dolencia.

domingo, 6 de febrero de 2011

5º domingo durante el año. Verde.

PRIMERA LECTURA

Is 58, 7-10

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: Si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo, si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: "¡Aquí estoy!". Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía.

Palabra de Dios.



Comentario

Todos vivimos la lucha entre la luz y nuestras propias sombras. ¿Cómo convertir las tinieblas en luz? La palabra profética lo plantea sin vueltas: abriéndonos a la necesidad del hermano.



SALMO

Sal 111, 4-9

R. Para los buenos brilla una luz en las tinieblas. O bien: Aleluya.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. R.

El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. No tendrá que temer malas noticias: su corazón está firme, confiado en el Señor. R.

Su ánimo está seguro, y no temerá. Él da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.



SEGUNDA LECTURA

Cor 2, 1-5

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.



Comentario

Para san Pablo la fe no se funda en qué tan poderosa sea la Iglesia, ni en que los predicadores sean distinguidos intelectuales, ni en que participen de ella personas de prestigio. La fe se basa en Jesucristo y en la fuerza de su Espíritu, no en humanas demostraciones de poder.



EVANGELIO

Mt 5, 13-16

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.



Comentario

En estas breves sentencias Jesús toma dos elementos de la vida cotidiana ?sal y luz? que tienen un aspecto en común: su sola presencia produce su efecto. Parece una verdad conocida que explicarla está demás: bastan unos granitos de sal y ya la comida queda sabrosa; basta la mínima luz de un fósforo en un cuarto a oscuras para atraer nuestra mirada. Jesús no dice: "ustedes tendrían que ser?", "ustedes deberían?", "qué bueno sería si ustedes?". Nada de eso. Jesús afirma: Ustedes son sal y luz. Esto es la vida cristiana: su existencia pone sabor e ilumina la existencia.

sábado, 5 de febrero de 2011

Santa Águeda, virgen y mártir. (MO). Rojo.

El nombre Águeda significa "perla". Antiguas tradiciones cuentan que no aceptó una oferta de matrimonio del cónsul Quinciano, y por esto fue denunciada como cristiana. Murió mártir en el siglo III. Es patrona de las mujeres que sufren cáncer de mama y su devoción está muy extendida en Sicilia.

LECTURA

Heb 13, 15-17. 20-21

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Por medio de Jesús, "ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios" que confiesan su Nombre. Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque ésos son sacrificios agradables a Dios. Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho. Que el Dios de la paz ?el mismo que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de una Alianza eterna? los perfeccione con toda clase de bienes para cumplir su voluntad. Que él haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.



Comentario

Resumiendo el tema de la carta, el autor finaliza recordando que Cristo, con su sangre, ya ha realizado el único y último sacrificio. Ahora no se nos pide sacrificio ni sufrimiento: lo que Dios quiere es la alegría de la alabanza, las obras buenas y la cooperación mutua; "esos son los sacrificios que agradan a Dios".



SALMO

Sal 22, 1-6

R. ¡El Señor es mi pastor, nada me puede faltar!

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.



EVANGELIO

Mc 6, 30-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra del Señor.



Comentario

Esta gente sabía lo que quería. Habían estado escuchando a Jesús y no querían perderlo. La necesidad de descanso y las ganas de comer de Jesús y su comunidad se encuentran con esta multitud que tenía otro hambre: hambre de la Palabra. Y Jesús, compasivo, demora su descanso y el de los suyos para seguir alimentando con la buena noticia a esa gente que lo buscaba.

viernes, 4 de febrero de 2011

De la feria. Verde.

LECTURA

Heb 13, 1-9

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Perseveren en el amor fraternal. No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes lo estuvieran con ellos, y de los que son maltratados, como si ustedes estuvieran en su mismo cuerpo. Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros. No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: "No te dejaré ni te abandonaré". De manera que podemos decir con plena confianza: "El Señor es mi protector: no temeré. ¿Qué podrán hacerme los hombres?". Acuérdense de quienes los dirigían, porque ellos les anunciaron la Palabra de Dios: consideren cómo terminó su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre. No se dejen extraviar por cualquier clase de doctrinas extrañas.

Palabra de Dios.



Comentario

La carta llega a su fin con una serie de recomendaciones que incluyen a personas en diversas situaciones: los inmigrantes, los encarcelados, los maltratados, los matrimonios y los dirigentes de la comunidad. Después de haber expuesto, a lo largo de la carta, la vida, muerte y resurrección de Jesucristo como el gran acto de amor y solidaridad con todos los hombres, esta es la recomendación final: el amor fraterno y solidario.



SALMO

Sal 26, 1. 3. 5. 8-9

R. ¡El Señor es mi luz y mi salvación!

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. R.

Él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca. R.

Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda. R.



EVANGELIO

Mc 6, 14-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos". Otros afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los antiguos". Pero Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado". Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano". Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. Su hija, también llamada Herodías, salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré". Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió ésta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y ésta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor.



Comentario

Mucha gente veía una identificación entre Jesús y Juan Bautista. Ambos anunciaron el Reino de Dios y la necesidad de un cambio de vida. Ambos, como los profetas, llevaron una vida coherente con el mensaje que anunciaban, aunque esto entrañaba un peligro. Ambos sufrieron la violencia de las autoridades religiosas y políticas, para las cuales los profetas siempre fueron un estorbo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Misa a elección. Feria. Verde. - San Blas, obispo y mártir. (ML). Rojo. - San Óscar, obispo. (ML). Blanco.

Oscar (también llamado Anscario o Ansgar) nació en Francia en el año 801. Su nombre se recuerda junto con el de otros misioneros que evangelizaron la Europa nórdica y eslava. Era monje benedictino y fue convocado por el rey de Dinamarca para predicar en esas tierras. Se conservan algunas plegarias escritas por él. Es el patrono de Dinamarca.

LECTURA

Heb 12, 18-19. 21-24

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ustedes no se han acercado a algo tangible: "fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras", que aquéllos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando. Este espectáculo era tan terrible, que Moisés exclamó: Estoy aterrado y tiemblo. Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel.

Palabra de Dios.



Comentario

Si Dios es tan excelso, perfecto y elevado ¿cómo podríamos los simples mortales estar cerca de él? Esta es la obra que ha hecho Jesús con su mediación. Dios ya no es un ser lejano, más allá de las nubes, inaccesible. Nosotros, ahora, estamos cerca de Dios.



SALMO

Sal 47, 2-4. 9-11

R. ¡El Señor es grande y digno de alabanza!

El Señor es grande y digno de alabanza, en la Ciudad de nuestro Dios. Su santa Montaña, la altura más hermosa, es la alegría de toda la tierra. R.

La Montaña de Sión, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey: el Señor se manifestó como un baluarte en medio de sus palacios. R.

Hemos visto lo que habíamos oído en la Ciudad de nuestro Dios, en la Ciudad del Señor de los ejércitos, que él afianzó para siempre. R.

Nosotros evocamos tu misericordia en medio de tu Templo, Señor. Tu alabanza, lo mismo que tu renombre, llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia. R.



EVANGELIO

Mc 6, 7-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni provisiones, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y sanaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

Palabra del Señor.



Comentario

"Esta palabra nos invita a redescubrir la pobreza evangélica en su dimensión de servicio. Nos hacemos pobres con Cristo pobre para poder ser testigos coherentes de su evangelio. En un mundo donde las injusticias sociales son cada vez más graves y donde la pobreza de las clases postergadas aumenta de día en día, los misioneros de Jesucristo no podemos proclamar las bienaventuranzas llevando "dos túnicas" y algo más que "bastón y sandalias". El clima de "nueva evangelización" debe hacernos recuperar este sentido de sobriedad, sencillez y humildad" (Sergio Briglia, Marcos, Com. Bíblico Latinoamericano, Ed. Verbo Divino).

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Presentación del Señor. (F). Blanco.

PRIMERA LECTURA

Mal 3, 1-4

Lectura de la profecía de Malaquías.

Así habla el Señor Dios: Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el ángel de la Alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

Palabra de Dios.



Comentario

Cuando Dios se manifiesta, se produce un juicio, porque ante él todo queda en evidencia. En ese día salen al descubierto todas nuestras acciones y nuestras intenciones. Ese día queremos estar de pie en su presencia, purificados de las malas acciones.



SALMO

Sal 23, 7-10

R. El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates. R.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.



SEGUNDA LECTURA

Heb 2, 14-18

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, Jesús también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquél que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte. Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.



Comentario

Jesucristo se hizo solidario con la condición humana. Así, como varón judío, nacido en un tiempo, una cultura y una tradición, su familia cumplió el ritual correspondiente a los primogénitos. Y ese momento de "asemejarse en todo a sus hermanos" fue la ocasión para revelar su misión como luz y salvación para toda la humanidad.



EVANGELIO

Lc 2, 22-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos". Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".

Palabra del Señor.



Comentario

Hoy Jesucristo nos es presentado como luz del mundo. La luz permite ver las cosas tal cual son, y así, iluminados, podemos discernir y caminar en la verdad. Dejémosnos inundar hoy por esta luz de Cristo, que nos dará la claridad y la serenidad necesarias para que nuestra vida avance por caminos de salvación.

martes, 1 de febrero de 2011

De la feria. Verde.

LECTURA

Heb 12, 1-4

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta. Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora "está sentado a la derecha" del trono de Dios. Piensen en Aquél que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

Palabra de Dios.



Comentario

Pongamos los ojos en Jesús. Contemplemos su obra de amor. Su entrega fue el mayor gesto de solidaridad con el dolor humano. Por eso, miremos también a quienes sufren a nuestro alrededor, a esos otros cristos que son víctimas del pecado actual. Y que nuestra mirada no se quede sólo en ver desde afuera, sino que nos impulse a la acción.



SALMO

Sal 21, 26-28. 30-32

R. ¡Los que te buscan te alabarán, Señor!

Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. R.

Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él. R.

Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque ésta es la obra del Señor. R.



EVANGELIO

Mc 5, 21-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva". Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré sanada". Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad". Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?". Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!". En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.



Comentario

"Jesús captó el lenguaje de la mujer sangrante. Apretujado por todos lados, así como la mujer supo en su cuerpo que estaba sanada, Jesús supo en su cuerpo que había sido "tocado". No hicieron falta palabras para el milagro, bastó el contacto corporal. Las palabras de Jesús son una declaración sobre el milagro que ya ha ocurrido: "Tu fe te ha salvado". La fe que en ella se hizo movimiento y valentía para salir a la calle. La fe que se hizo tacto, mano extendida, contacto físico. La fe que le dio al cuerpo lo que no le habían dado ni la Ley, ni el dinero, ni los médicos. Ella se animó a tocar. Y tocando encontró la salvación" (Gloria Ladislao, www.buenasnuevas.com/biblia/mujeresenlabiblia).

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