miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nuestra Señora de los Dolores. (MO). Blanco.

"Las iglesias latinoamericanas se han enfrentado en las últimas décadas al martirio. María, la madre de Dios, ha sido para el pueblo de Dios punto central y motivo de consuelo. María nos ha mantenido firmes en la debilidad, rodeándonos en torno a una serie de testigos vivos del Siervo doliente. María, la madre del Dios crucificado, ha sido compañía, fortaleza y ha dado sentido a tanto sufrimiento en la historia, al esfuerzo cotidiano para continuar construyendo el Reino inaugurado por su Hijo" (Clara Temporelli, María mujer de Dios y de los pobres, Ed. San Pablo).

LECTURA

Heb 5, 7-9

Lectura de la carta a los Hebreos.

Cristo dirigió, durante su vida terrena, súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios.



Comentario

Jesús también pasó sufrimientos y dolores, no sólo en el momento de la cruz, sino a lo largo de toda su vida. Además de los cansancios y malestares propios de su misión itinerante, también conoció el dolor de la traición, del abandono, de las burlas de los conocidos y el desprecio de los vecinos. Todo esto lo entregó como ofrenda a Dios, no porque buscara el dolor en sí mismo, sino porque no abandonó su misión de hacer presente el Reino de Dios, a pesar de los contratiempos.



SALMO

Sal 30, 2-6. 15-16. 20

R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia; inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. R.

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi roca y mi baluarte: por tu nombre, guíame y condúceme. R.

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.

¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles, y la brindas en presencia de todos a los que se refugian en ti. R.



EVANGELIO

Jn 19, 25-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre, con su hermana María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.



Comentario

"Convenía, pues, que el Hijo y la Madre llegasen a la gloria a través de la cruz, y que después reinase la una con el otro, tanto más felizmente cuanto más parte que los demás tomó con él en su crucifixión. La caridad verdadera y auténtica ¿no exige, acaso, alegrarse con los que están alegres y llorar con los que lloran, como enseñó san Pablo? Porque Cristo no ama a los estoicos e indiferentes, a los hombres carentes de humanidad, sino a los compasivos, a los piadosos, a los afables, es decir, a los que se asemejan a él. María, cuanto más sincera y ardientemente amaba a Cristo, tanto más se dolió con él" (San Pedro Canisio, Sermón sobre la Virgen María, IV, 25).

martes, 14 de septiembre de 2010

Exaltación de la Santa Cruz. (F). Rojo.

LECTURA

Núm 21, 4-9

Lectura del libro de los Números.

En el camino por el desierto, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!". Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará sano". Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano.

Palabra de Dios.



Comentario

La serpiente es un animal de profundos y variados simbolismos. Con muy poco veneno, logra matar, por eso es tan peligrosa. En el pueblo, se había metido el veneno de la impaciencia y la desconfianza; esto no podía traer más que muerte. Y allí mismo, quiso Dios poner un signo de vida y sanar al pueblo para que siguiera caminando hacia la libertad.



SALMO

Sal 77, 1-2. 34-38

R. No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado. R.

Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a él ansiosamente: recordaban que Dios era su roca, y el altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; su corazón no era sincero con él y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor. R.



SEGUNDA LECTURA

Flp 2, 6-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el Señor".

Palabra de Dios.



Comentario

En esta realidad terrenal, Jesucristo pasó por todo, hasta la traición, el desprecio, el dolor físico y la muerte. Él es realmente el Señor, porque no ha quedado aplastado por el pecado, sino que ha sido puesto por el Padre junto a él. Invoquemos el nombre de Jesús sobre los humillados, los dolientes, los encorvados, y Jesucristo los elevará.



EVANGELIO

Jn 3, 13-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él".

Palabra del Señor.



Comentario

Jesucristo ha sido levantado y exaltado. ¡Miremos hacia arriba! A eso aspiramos, a eso nos encaminamos: a una vida plena en la comunión de la Santísima Trinidad. Todos llevamos alguna cruz, porque no existe vida humana sin dolor y dificultades. Pero sabemos que el amor de Dios venció al pecado y a la muerte. Dios no condena sino salva.

lunes, 13 de septiembre de 2010

San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia. (MO). Blanco.


Juan nació en Antioquía, probablemente alrededor del año 354. Una vez ordenado sacerdote, brilló por sus grandes dotes retóricas, de donde se explica su sobrenombre "crisóstomo" (boca de oro). La mayor parte de sus escritos son homilías sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En esas homilías, buscaba, sencillamente, llevar a la gente a la práctica del evangelio. Dice una de sus homilías: "Algunos de ustedes dirán: yo no soy monje? Y es aquí donde andan equivocados, porque creen que las Escrituras son sólo para los monjes, mientras son más necesarias para ustedes los fieles, que viven en el mundo. Y hay algo más grave que lo de no leer las Escrituras, y es el creer que su lectura sea inútil y no sirva".


LECTURA


1Cor 11, 17-26. 33


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.


Hermanos: No puedo felicitarlos por sus reuniones, que en lugar de beneficiarlos, los perjudican. Ante todo, porque he oído decir que cuando celebran sus asambleas, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Sin embargo, es preciso que se formen partidos entre ustedes, para que se pongan de manifiesto los que tienen verdadera virtud. Cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. ¿Acaso no tienen sus casas para comer y beber? ¿O tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Los voy a alabar? En esto, no puedo alabarlos. Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía". Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. Así, hermanos, cuando se reúnan para participar de la Cena, espérense unos a otros.


Palabra de Dios.






Comentario


"El relato que Pablo transmite comienza con las palabras desoladoras 'la noche en que era entregado'. En esta referencia a la traición por un miembro del grupo íntimo de Jesús, hay una advertencia para los cristianos que traicionan y anulan la cena del Señor. Para estos que guardan su pan sólo para sí, la tradición les recuerda que Jesús bendijo el pan para entregarlo a todos, así como se entrega a sí mismo por ellos" (Irene Foulkes, Primera carta a los Corintios, en Comentario Bíblico Latinoamericano).






SALMO


Sal 39, 7-10. 17


R. ¡Proclamen la muerte del Señor, hasta que vuelva!


Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: "Aquí estoy". R.


"En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón". R.


Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.


Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que desean tu victoria: "¡Qué grande es el Señor!". R.






EVANGELIO


Lc 7, 1-10


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.


Jesús entró en Cafarnaúm. Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a sanar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "Él merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga". Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo ?que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes? cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace". Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe". Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.


Palabra del Señor.






Comentario


Este hombre era un extranjero, capitán romano, perteneciente a otro pueblo, con otros valores y otra religión. Pero había oído hablar de Jesús y confiaba. Él compara el poder de Jesús con lo que conoce: el modo de tratar a sus subalternos. Este capitán, hombre acostumbrado a dar órdenes, confía en que Jesús es el que puede ordenar con poder y cambiar la situación de enfermedad. Y Jesús exalta la fe de este extranjero.

domingo, 12 de septiembre de 2010

24º Domingo durante el año. Verde.

PRIMERA LECTURA

Éx 32, 7-11. 13-14

Lectura del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: 'Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto'". Luego le siguió diciendo: "Ya veo que éste es un pueblo obstinado. Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación". Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: "¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa? Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: 'Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia'". Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

Palabra del Señor.



Comentario

Para salvar al pueblo, Moisés apela a la Alianza. Quiere mover el corazón de Dios, recordándole lo que Dios mismo prometió. Y Dios depone su ira. El ha hecho un pacto de amor, y, a pesar de todo, lo sostendrá.



SALMO

Sal 50, 3-4. 12-13. 17. 19

R. Iré a la casa de mi Padre.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.



SEGUNDA LECTURA

1Tim 1, 12-17

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hijo: Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo, porque me ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza, llamándome a su servicio a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores. Pero fui tratado con misericordia, porque cuando no tenía fe, actuaba así por ignorancia. Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús. Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia, poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna. ¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Palabra de Dios.



Comentario

San Pablo reconoce claramente su anterior vida de pecador. Y por esto, se sabe solidario con todos los pecadores y anuncia el amor gratuito de Dios, que perdona los pecados. Esta es la Buena Noticia que él quiere anunciar.



EVANGELIO

Lc 15, 1-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". Jesús les dijo entonces esta parábola: "Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido'. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse". Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido'. Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte". Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'. Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. Él le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'. Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".

Palabra del Señor.

viernes, 10 de septiembre de 2010

De la feria Verde.

LECTURA

1Cor 9, 16-19. 22-27

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente el Evangelio, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere. En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor al Evangelio, a fin de poder participar de sus bienes. ¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adonde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.

Palabra de Dios.



Comentario

San Pablo enuncia el principio de solidaridad que rige la vida del apóstol: hacerse todo con todos, compenetrarse de cada situación para anunciar, a esas personas concretas, el evangelio. No hace esto por demagogia ni por quedar bien, sino para llegar con el mensaje de Cristo a todos.



SALMO

Sal 83, 3-6. 12

R. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R.

Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud. R.



EVANGELIO

Lc 6, 37-42

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes". Les hizo también esta comparación: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo", tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano".

Palabra del Señor.



Comentario

Jesús usa muchas imágenes sobre la vista: la ceguera, el ver, la viga en el ojo? En definitiva, todas estas enseñanzas nos están cuestionando: ¿Cómo es nuestra mirada? ¿Dónde ponemos la mirada? Una mirada clara y diáfana podrá ver las cosas tal cual son, también los pecados propios. Una mirada despojada de prejuicio y de hipocresía nos permitirá hacer, con sinceridad, la corrección fraterna entre los integrantes de la comunidad.

jueves, 9 de septiembre de 2010

De la feria. Verde. - San Pedro Claver, presbitero. (ML). Blanco.

LECTURA

1Cor 8, 1. 4-13

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Con respecto a la carne sacrificada a los ídolos, todos tenemos el conocimiento debido, ya lo sabemos, pero el conocimiento llena de orgullo, mientras que el amor edifica. Sabemos bien que los ídolos no son nada en el mundo y que no hay más que un solo Dios. Es verdad que algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho, hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. Pero para nosotros, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por quien nosotros existimos. Sin embargo, no todos tienen este conocimiento. Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es débil, queda manchada. Ciertamente, no es un alimento lo que nos acerca a Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más. Pero tengan cuidado que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el débil. Si alguien te ve a ti, que sabes cómo se debe obrar, sentado a la mesa en un templo pagano, ¿no se sentirá autorizado, a causa de la debilidad de su conciencia, a comer lo que ha sido sacrificado a los ídolos? Y así, tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano por el que murió Cristo! Pecando de esa manera contra sus hermanos e hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo. Por lo tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré carne, a fin de evitar su caída.

Palabra de Dios.



Comentario

En los templos griegos, la gente ofrecía animales que se sacrificaban en honor de los dioses. La carne que quedaba de estos ritos se vendía. Comprar en el mercado del templo, era, para muchos pobres, la única forma de poder comer carne. San Pablo debe aconsejar, por lo tanto, sobre algo que afectaba la vida cotidiana y la subsistencia, principalmente de los pobres de la comunidad. Y aconseja desde la libertad, pero sobre todo, desde la caridad.



SALMO

Sal 138, 1-3. 13-14. 23-24

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso; observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno. R.



EVANGELIO

Lc 6, 27-36

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

Palabra del Señor.



Comentario

La exigencia de Jesús es grande: amar a los enemigos. A veces, no llegamos a mucho menos que eso. Basta que alguien alguna vez nos haya ofendido, y "le hacemos la cruz". Solamente vivir en el amor de la Trinidad nos podrá dar un corazón capaz de amar, aun a aquellos que no nos han tratado bien.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Natividad de la Santísima Virgen María. (F). Blanco.

Celebrar el nacimiento de María es una buena ocasión para recordar el ámbito histórico y geográfico en el que María nació y se crió. Nazaret era una pequeña aldea en las colinas de la zona rural de Galilea, que contaba aproximadamente con mil habitantes. Las niñas realizaban las tareas hogareñas y del campo, como cultivar la huerta, cuidar las ovejas, acarrear el agua y preparar la comida. La gran mayoría de las personas, sobre todo las mujeres, eran analfabetas. El aprendizaje se realizaba por tradición oral, escuchando las narraciones de los mayores y cantando los salmos en las celebraciones y procesiones. En ese ambiente nació y se crió María de Nazaret.

LECTURA

Miq 5, 1-4

Lectura de la profecía de Miqueas.

Así habla el Señor: Y tú, Belén de Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. Él se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!

Palabra de Dios.



Comentario

Dios hizo una elección en María, y también hace una elección en todos nosotros. A ella, para ser madre, y a nosotros, para ser hermanos y hermanas en Cristo, para constituir de esta manera la gran familia de Dios. María, una jovencita de un pueblo del interior, fue elevada a una gran dignidad, y también lo hemos sido cada uno de nosotros, que somos hijos e hijas de Dios.



Comentario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.



SALMO

Sal 12, 6

R. Yo desbordo de alegría en el Señor.

Yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.

¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.



EVANGELIO

Mt 1, 1-16. 18-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de éstos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de éste fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de éste fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Jesucristo fue engendrado así: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel", que traducido significa: "Dios con nosotros".

Palabra del Señor.



Comentario

La larga genealogía nos recuerda la realidad histórica, humana y concreta del pueblo judío del cual Jesús es parte. En esa realidad, el Espíritu Santo genera algo nuevo. "En este sentido, María es espejo de lo que pueden hacer los pobres de la tierra; ellos también pueden levantar la cabeza y ponerse de pie en la historia. Muchas veces compartimos nuestra vida con este pueblo excluido y sin derechos, tratado como materia sobrante y desechable. Pero precisamente este pueblo es el que, como María de Nazaret, es llamado por Dios para introducirse en el misterio de la vida, y es invitado a engendrar la vida en medio de las amenazas concretas y palpables de la muerte" (Clara Temporelli, María, mujer de Dios y de los pobres, Ed. San Pablo).
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